Todo es el fantasma de sí mismo

Instalación
Serigrafía sobre placa de latón, cortinas de terciopelo, imágenes encontradas, audio
2018

En 1940, Bioy Casares escribió La invención de Morel, una novela fantástica y paradigmática, donde se pone en juego una de las hipótesis más sugerentes de toda la ciencia ficción: la coincidencia, en un mismo espacio, de un objeto y su representación. Es curioso que, si bien en la isla de La Invención de Morel hay otras construcciones, Bioy Casares haya escogido el Museo como espacio no contenedor de obras de arte, sino lleno de hologramas, que preservan la memoria y logran la inmortalidad de las personas que han sido grabadas. La bitácora del fugitivo funciona como la narración de lo que sucede pues sin ella, la isla sería una utopía sin memoria, un espacio mutilado, un espacio sin ritual, un espacio invisible.

Todo es el fantasma de sí mismo es, al igual que La invención de Morel, una especie de narración insular en donde la máquina, es sustituida por la cámara fotográfica y, las proyecciones, por imágenes. Es una eterna repetición que nos arroja a la extrañeza, pues pone en evidencia ese espacio entre la presencia y la ausencia de una imagen.

Texto Helena Lugo
Instalación mostrada como parte de la muestra final de generación 2016 – 2017 del posgrado en producción y crítica de arte SOMA México, “El movimiento no está en la pantalla”. También fue presentada en “Palmera Ardiendo” exposición en Cuernavaca Morelos en el 2021.